Narda Lepes: “Uno de los errores más grandes es preguntarle a los chicos qué quieren comer”

“Comé lo que hay” o “Esto no es un restaurante” suelen ser algunas de las frases que repiten muchos padres a los niños en los hogares argentinos. Es más, se trata de un fenómeno de alcance global.  La lucha entre padres e hijos por cuál será el menú diario -y lograr que el niño lo coma- atormenta a muchos. Si a esto le sumamos que la mayoría de los chicos no salen de las preferencias más “rápidas” – pizza o milanesas con papas fritas-  y entre las cifras de obesidad infantil en la región, Argentina integra el podio el tema se complica aún más.La cocinera argentina Narda Lepes con inteligencia, oficio, humor y muy buenas ideas para la cocina en general y la dieta cotidiana de los chicos -entendidos éstos como los omnívoros y gourmand del futuro – busca ponerle fin a esta batalla campal con propuestas gastronómicas.Narda es hoy una abanderada del movimiento de la alimentación saludable. Al contrario de algunos de los chefs más famosos del mundo, que no renuncian a los fritos, a la manteca o a la grasa vacuna, a Narda le (pre) ocupa comer sano. Y quién mejor que ella, una cara gourmet que tanto penetró en la cocina de los argentinos, para ser parte de una revolución social alimenticia.Y además -y seguramente- su interés por la comida saludable tiene que ver con su hija de 6 años, Leia. Es que la pequeña -fruto de la relación  con el director de cine Alejo Rébora- nació rodeada de colores, sabores y ollas.Fresca, simpática y fuerte. Así se la vio a Narda  durante una entrevista con Infobae en su flamante restó del barrio de Belgrano: Narda Comedor, allí los vegetales toman protagonismo y los productos de estación especialmente seleccionados son las estrellas y materias primas de los platos más exquisitos del menú.-Estamos en tu Comedor. En todos lados hay mensajes “comé plantas” “comé sano”, “tomá agua”…-Tratamos de armar un lugar, un restó en el que vos veas de afuera para adentro: la cocina, la bacha. Si la gente quiere ver la cámara donde se guardan las cosas puede ir. Tratamos de que comas mucho vegetal. Todos los platos tienen al menos 50% de vegetales . Tratamos de que pruebes cosas que normalmente quizás no probaste.¿Es verdad que las señoras que atienden las mesas son abuelas?-Sí, algunas son abuelas, algunas son madres, y bajaron 20 años cuando empezaron a trabajar. Yo quería que al mediodía te atiendan señoras. No es nada contra las chicas, ni contra la gente joven, pero me parecía que está bueno. Pusimos un aviso y buscamos señoras y aparecieron. Una era instrumentadora quirúrgica, otra técnica medioambiental, la otra ama de casa. Y fueron aprendiendo. ¿Sabían abrir un vino? No, pero aprendieron y saben un montón de otras cosas y tienen ganas. Y la gente lo recibió súper bien porque también podría no funcionar.¿Hoy ves en el mundo una tendencia mundial a comer sano, no sólo cuando se acerca el verano sino por una cuestión de salud?-Yo creo que hay distintas cosas. Una es que hay una epidemia de sobrepeso y obesidad grave, y sobre todo en los niños. Ya empezamos a ver generaciones que van a vivir menos que sus padres, y eso no es un tema menor, y tenemos que accionar directamente sobre eso.Por otro lado, hablamos de comida todo el tiempo, pero perdimos un poquito la noción de lo que es la comida. Hay gente que abre un paquete de pasta de supermercado, esas que vienen frías, compra una lata de tomate de salsa, lo cocina y cree que lo cocinó casero. Tenemos que volver a reconocer la comida como un conjunto de ingredientes No comiste fideos con salsa, comiste harina, comiste tomate y comiste queso. Hay que reconocer que comés ingredientes, tenemos que comer lo que está fresco, lo que es de estación. Tenemos que comer legumbres y menos carne.  ¿Qué tengo que hacer para comer mejor? ¿Quién no sabe que tiene que tomar más agua? ¿No sabés que tenés que comer más fruta? ¿Más verdura? ¿Más legumbres? Ya lo sabemos.¿Cómo se logra que los hijos coman mejor?-No hay una receta para que tu hijo coma mejor. Hay que ocuparse. No creo que haya cosas más importantes que uno pueda hacer. Creo que uno de los errores más grandes que estamos cometiendo es preguntarles a los chicos qué quieren comer, cuando es nuestra responsabilidad enseñarles a comer de todo, y mostrarles cómo se come, qué se come y cuándo se come y que se come lo que hay.¿Entonces la importancia es mostrar con el ejemplo?-Compartir es la clave: compartir hacer las compras, compartir limpiar las verduras, compartir cómo se hacen, compartir cocinar. No necesariamente tenemos que tener esa “foto” de la familia perfecta todos sentados y hablando de su día. Hay que valorar lo que uno tiene y sacarle el mayor provecho. Si el momento que tenés para compartir con tus hijos es a la mañana, despertarse 15 minutos antes y extender un poquito ese desayuno, eso ya es compartir.Con respecto a la alimentación saludable en la sociedad, también hay una cuestión estética en esta generación. Los hombres, por ejemplo, ahora se cuidan mucho más, quieren comer sano mas allá de la obesidad…-Yo les digo ‘tribus locas’. Es como dejar de lado -y de golpe- un grupo de alimentos. De golpe “dejo de comer carne”. Si dejás de comer carne, tenés que tener un plan. Podés hacerlo de golpe, pero con un plan. Tenés que aprender. Aprender que si no comés más esto, tenés que comer aquello. Y más grave es la gente que dice: “No como más carbohidratos”, porque se confunden. Dicen que la papa hace mal. La papa no tiene gluten, el arroz no tiene gluten, entonces aislar productos sin información genera mucha confusión. ¿Y sabés quién pierde? Se aprovechan de nuestra nobleza. La industria te dice cualquier cosa.¿Cuándo fue que descubriste que la cocina era tu mundo?-Fue paulatino. Primero aprendí que me gustaba mucho la comida y aprendí que no toda la comida era rica. Yo tenia 7 años y cuando iba a comer a la casa de mis compañeros no comía nada. Era chiquitita de tamaño pero comía… Entonces ahí empecé a fijarme quién cocinaba, cómo era y si quería comer o no, y ahí empece a ver cómo está hecha la comida.¿Quién es tu referente en el mundo de la gastronomía?-Hay muchos que admiro mucho, como a Francis Mallmann, a Dolly Irigoyen, a Beatriz Chomnalez. Cada uno por particularidades distintas. De afuera, lo que más me llama y me gusta es cuando voy y conozco a alguien que hace una cosa hace mucho tiempo. Un viejito que hace masa filo hace 50 años y nadie la hace como él, alguien que sabe hacer algo muy bien.En el mundo de los cocineros, ¿existe competencia, hay “guerra de egos”?-Con la gran mayoría, el 99,9%, está todo bien, y hay un 0,01% que quiere eso, tipo las vedettes, pero no voy a decir el nombre. Es así, algunos somos muy amigos, otros nos vamos conociendo más, y a través de trabajos en conjunto empezár a compartir y a conocer colegas. Eso cada vez pasa más.¿Cuál es el plato que nunca te cansás de preparar?-Lo que más disfruto es ese momento en el que alguien abre la heladera en mi casa o en la casa de otro y dice: “No hay nada”. Me siento como un superhéroe, cuando todos piensan que no hay nada y vos agarrás una lata de algo, garbanzo, unos tomates y hacés algo que está buenísimo. Cuando todos piensan que no hay nada, sacar tus superpoderes de cocinero, eso es lo que más me gusta.LEA MÁS:De panadero a chef ejecutivo: quién es el millennial detrás de uno de los restaurantes top de Buenos AiresLeonor Espinosa: secretos de la chef colombiana que garantiza el éxito de cualquier restauranteLos dos chefs argentinos que están entre los 50 mejores del mundo

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