En Rosario, el PRO amenaza con poner fin a la hegemonía socialista

Rosario se ha convertido en el más férreo bastión del socialismo. En esta ciudad completará, el año próximo, 30 años de gestión. La experiencia fue el germen para conquistar años más tarde el poder en Santa Fe y para posicionar la figura de Hermes Binner fuera de los límites del territorio: el médico rafaelino cosechó más de 3,5 millones de votos en las presidenciales de 2011. Ese recorrido virtuoso, insisten en Cambiemos, está agotado. Apuestan a repetir la elección del año pasado, donde dejaron al oficialismo en un incómodo tercer lugar, y arrebatarle a los socialistas su territorio más emblemático.La intendenta socialista de Rosario, Mónica Fein.En esa estrategia ya tienen al nombre elegido para buscar suceder a Mónica Fein: el abogado y escribano de 32 años Roy López Molina. La interna del PRO en esta ciudad se saldó el año pasado cuando en las primarias para elegir a los candidatos para el Concejo Deliberante el joven dirigente se impuso sorpresivamente a Anita Martínez, la conductora y modelo que en 2015 quedó a 12 mil votos de llegar a la intendencia de Rosario.Mirá también El Gobierno ofrece bonos, obras y terrenos para negociar la deuda con Santa FeLa perfomance de López Molina instaló la idea de que el PRO cuenta con un considerable respaldo electoral en una ciudad habitualmente esquiva para esa fuerza. El abogado arañó los 207 mil votos. El peronismo quedó segundo, con 114 mil, y el socialismo apenas superó los 91 mil. López Molina volvió a una banca en el cuerpo deliberativo local, donde había iniciado su carrera política en 2011.Mirá también El Gobierno le hará una oferta de pago a Santa Fe por la deuda de la coparticipaciónLe ganó además el mano a mano a los dos candidatos naturales para pelear con él la intendencia: el dirigente de la Coalición Cívica y aliado del socialismo Pablo Javkin y el peronista Roberto Sukerman.El PRO intuye que está bien posicionado para dar el salto. La política, sin embargo, siempre ofrece márgenes para algún giro inesperado. El nombre de algún dirigente con fuerte peso puede cambiar todas las proyecciones.Algunos operadores sacaron a rodar hace tiempo la posibilidad de que el gobernador Miguel Lifschitz, en caso de que no logre modificar la Constitución provincial para forzar su reelección, pueda pelear una vez más por la intendencia. El lo desestimó.La que ni siquiera niega esa posibilidad, porque desde hace tiempo eligió el silencio, es María Eugenia Bielsa. Sectores del peronismo sueñan con verla competir en Rosario. Nadie parece tener claro lo que ella desea.Ciudad Futura, una fuerza de izquierda con buenos resultados en las últimas elecciones, lanzó una idea para que todo el arco opositor –con el socialismo y el peronismo a la cabeza– juegue una especie de interna para que el candidato más votado compita contra el macrismo. Algunos, como el propio presidente del socialismo, Antonio Bonfatti, avalaron la iniciativa. Se verá.Lifschitz se mostrará este miércoles en Rosario entregando viviendas con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. El macrismo sigue apostando a envolverlo con sus ayudas y a ganarse el favor del electorado. Lo hace, por ejemplo, cada vez que Patricia Bullrich concede efectivos federales para patrullar los sectores más calientes del territorio. El deterioro de la seguridad es uno de arietes preferidos que utiliza el PRO para atacar la histórica gestión socialista en esta ciudad.

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