La ingeniosa estrategia de las tabacaleras para volver a las marquesinas de la Fórmula 1

El histórico romance entre el tabaco y la Fórmula 1, interrumpido (o, al menos, disimulado) desde hace poco más de una década, tendrá un reverdecer en la temporada que comenzará el 17 de marzo a partir del acuerdo entre el equipo McLaren y la British American Tobacco (BAT), una de las mayores corporaciones mundiales del rubro.El anuncio fue realizado el lunes por la escudería británica, que recalcó que la alianza estará “centrada únicamente en los productos de riesgo potencialmente reducido de BAT y basada en la tecnología y la innovación”. El énfasis en ello está relacionado con que desde 2007 está prohibida la publicidad de tabaco en la categoría reina del automovilismo mundial.

La Ferrari de Michael Schumacher en 2005.

Si bien todavía no hubo detalles al respecto, la puerta que permitiría a BAT reingresar al universo de la Fórmula 1 sería la promoción de sus cigarrillos electrónicos y vapeadores, productos muy en boga en los últimos años y que gozan de una imagen menos negativas que los tradicionales cigarros de tabaco.

El Lotus de Nelson Piquet en 1988.

“Este acuerdo nos brinda una plataforma verdaderamente global con la cual generar una mayor resonancia de nuestros productos de riesgo potencialmente reducido, incluidas nuestras marcas Vype y Vuse”, explicó Kingsley Wheaton, director de marketing de BAT, quien hizo hincapié en que la publicidad de la firma se ajustará a la normativa vigente.

El Williams de Jacques Villeneuve en 1996.

Habrá que ver si la estrategia del gigante tabacalero británico (comercializador de marcas como Lucky Strike, Camel, Parisiennes, Gitanes y Winston) consigue sobrepasar la vara del Departamento de Salud, Seguridad Alimentaria y Energía de la Comisión Europea, que en estos días está investigando la estrategia de patrocinio de Ferrari y Philip Morris.

El Lotus de Nigel Mansell en 1984.

El vínculo entre la escudería italiana y la mayor empresa tabacalera del mundo comenzó hace casi medio siglo y se mantuvo, mucho menos visible, desde la prohibición.

El Jordan de Damon Hil en 1996.

Desde fines del año pasado, los vehículos de la fábrica de Maranello exhiben en su alerón delantero el logo de Mission Winnow, una iniciativa cuyo objetivo es, según anuncia en su sitio web, “impulsar el cambio buscando constantemente mejores formas de hacer las cosas” a partir de la ciencia, la tecnología y la innovación.

La Ferrari de Michael Schumacher en 2005.

Lo que investigan tanto el órgano ejecutivo de la Unión Europea (en cuyo territorio está prohibida la publicidad de tabaco en cualquier evento deportivo desde 2005) como el Departamento Federal de la Salud de Australia es la llamativa similitud entre el logo de Mission Winnow y el de Marlboro, histórico patrocinador de Ferrari.

El Ligier de Jacques Laffite en 1986.

Desde la aparición de los patrocinadores en la categoría en 1968, cigarrillos y Fórmula 1 han caminado de la mano mientras la ley lo permitió. El primer auspiciante que estampó su marca en un bólido fue, ese mismo año, Gold Leaf en el Lotus del británico Graham Hill, campeón de esa temporada.

Pionero. El Lotus de Graham Hill en 1968.

En algunos casos, el vínculo fue tan intenso que en el recuerdo de los fanáticos quedaron archivadas las imágenes de autos cuyos colores estaban directamente asociados al de las marcas de cigarrillos como el rojo y blanco de Marlboro en los McLaren, el negro y dorado de John Player Special en los Lotus, el amarillo de Camel en los Williams o, un poco más cerca en el tiempo, el celeste de Mild Seven en los Renault.

El Renault de Fernando Alonso en 2005.

Incluso BAT llegó a ser propietaria entre 1999 y 2005 de una escudería, la British American Racing (BAR), cuyos vehículos llevaron durante esas siete temporadas el logo de Lucky Strike hasta que el equipo pasó a manos de Honda.

El BAR de Jenson Button en 2005.

MFV

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