Los secretos de la carta de Cristina Kirchner: el humorista, el error histórico sobre Alfonsín y el libro en su contra

El largo documento que publicó este lunes Cristina Kirchner dejó varias frases destacadas, como la que dice que en el Gobierno hay “funcionarios que no funcionan”, y también algunos párrafos más misteriosos o que muestran omisiones deliberadas. Aquí van algunas de ellas, que aluden a “un reconocido humorista” a sus aliados que quisieron que fuera “a la cárcel” o que escribieron libros en su contra.
En su carta, la vicepresidenta recuerda “un pequeño video de un reconocido humorista ya fallecido, sobre la pasión nacional por el dólar”. Ella no lo dice, pero cualquier televidente con alguna experiencia acumulada puede deducir que el “reconocido humorista” no es otro que el inolvidable Tato Bores. En ese video, Tato habla largamente de la obsesión -que ya llevaba varias décadas de circulación en el país, como admite la propia Cristina- con el dólar.¿Por qué no nombra la presidenta del Senado a Tato? Es un misterio de la psicología de Cristina, que según ella dice en su texto, no es su fuerte. Pero algunas pistas para desanudar esa intriga se pueden encontrar. La más visible de todas es que Tato es el padre de Alejandro Borensztein, que con sus columnas de humor político de cada domingo en Clarín desmenuza como nadie los papelones y paradojas de la dirigencia argentina y tiene a Cristina como un personaje destacado de su galería.

En la misma frase en que cita al video de Tato, Cristina menciona al ex presidente Raúl Alfonsín, y hace alusión a la hiperinflación que terminó de manera anticipada con su gobierno. Dice Cristina: “El video data de 1962: Arturo Illia no había asumido como Presidente y Raúl Alfonsín estaría todavía de pantalones cortos en Chascomús. La coartada de la “hiper” para explicar el problema es también insuficiente. Basta recordar a Perón Presidente en la década del ’50 preguntando: “¿Alguien vió alguna vez un dólar?”Es una curiosidad cronológica, porque Alfonsín, nacido en 1927, tenía 35 años en 1962, ya era abogado y se había convertido en un dirigente importante de la Unión Cívica Radical. En ese año estaba terminando su mandato como diputado de la provincia de Buenos Aires y ya había sido concejal de su ciudad natal. Se preparaba, además, para la campaña que lo llevaría un año más tarde a él a la Cámara de Diputados de la Nación y a Arturo Illia a la Presidencia. Para decirlo de otra manera: ya no usaba pantalones cortos y ya no vivía en Chascomús.

Raúl Alfonsín, de 36 años, en una imagen de 1963, cuando hizo campaña por el futuro presidente, Arturo Illia, que asumió ese mismo año.

Cristina también desliza otras referencias misteriosas en otro párrafo de su carta, cuando se refiere a quienes la consideran una persona vengativa. Dice la vicepresidenta: “A nosotros nunca nos movió el rencor ni la venganza. Al contrario, la responsabilidad histórica y el deber político para con el pueblo y la Patria guiaron todas y cada una de nuestras decisiones y acciones. No hay demostración más cabal de ello que haber decidido con el volumen de nuestra representación popular, resignar la primera magistratura para construir un frente político con quienes no sólo criticaron duramente nuestros años de gestión sino que hasta prometieron cárcel a los kirchneristas en actos públicos o escribieron y publicaron libros en mi contra. Deberán esforzarse mucho para encontrar en la historia argentina ejemplos similares”.A quien se refiere con “quienes no sólo criticaron duramente nuestros años de gestión sino que hasta prometieron cárcel a los kirchneristas en actos públicos”. La primera parte de la frase le encajaría a varios de los funcionarios de Alberto Fernández, entre ellos al propio Presidente, que fue uno de los críticos más feroces del gobierno de Cristina. La referencia a la cárcel, en cambio, parece tener como destinatario concreto a Sergio Massa, quien en septiembre de 2018 dijo que “si no existieron fueros en la Argentina, Cristina estaría presa”.La otra parte, la que alude a quienes “escribieron y publicaron libros” en su contra, también tiene un nombre y un apellido tácito. En este caso es Vilma Ibarra, la secretaria Legal y Técnica de Fernández, y una de las personas de su círculo de confianza desde hace años. En 2015, Ibarra publicó “Cristina vs Cristina. El ocaso del relato”, en el que desmenuza implacablemente las contradicciones de la hoy vicepresidenta, que en ese entonces estaba terminando su segundo gobierno. Ibarra conocía a Cristina por su experiencia común en el Senado, en donde coincidieron durante seis años.

El libro que escribió Vilma Ibarra sobre Cristina Kirchner donde criticaba sus cambios de discurso.

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