La madrugada del 3 de enero, la captura de Nicolás Maduro, en Caracas, por fuerzas estadounidenses, evidenció la presencia de militares y espías cubanos en el círculo más próximo al poder venezolano, una realidad negada durante años por los regímenes de ambos países. La operación incluyó bombardeos y el ingreso de comandos especiales al complejo de seguridad donde se encontraban el exdictador y su esposa, Cilia Flores.El balance oficial divulgado por las autoridades confirmó la muerte de 32 militares cubanos y 23 venezolanos en el operativo.El Ministerio de Defensa venezolano no mencionó víctimas civiles, pero admitió la magnitud del enfrentamiento. Por su parte, el régimen cubano identificó entre los fallecidos a efectivos de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior, con rangos de coronel a primer suboficial y edades entre 26 y 67 años.Durante más de 20 años, la presencia de cubanos en posiciones estratégicas dentro del aparato de seguridad venezolano fue objeto de rumores y señalamientos. Un informe de la Misión Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU, reveló la existencia de acuerdos confidenciales entre Caracas y La Habana que establecieron la colaboración en inteligencia y contrainteligencia militar desde 2006, bajo los mandatos de Hugo Chávez y Fidel Castro. En el operativo de captura, la mayoría de los militares cubanos fallecidos integraban el dispositivo de seguridad personal de Maduro, explicó el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López.El despliegue estadounidense contempló bombardeos selectivos, ataques a instalaciones estratégicas y un asalto con helicópteros, que culminó con la detención de Maduro y Flores. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde comparecieron ante un tribunal federal y se declararon no culpables de cargos relacionados con narcotráfico y otros delitos.Horas después de la captura, Delcy Rodríguez juró como presidenta de transición del régimen venezolano y anunció el inicio de un proceso diplomático con Washington.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó la disposición de su gobierno a negociar con el nuevo liderazgo venezolano si se permitía el acceso de empresas estadounidenses a las reservas petroleras del país, advirtiendo sobre posibles consecuencias severas si no se cumplían las condiciones planteadas por la Casa Blanca.Por su parte, el régimen cubano reconoció públicamente la muerte de sus efectivos y calificó a los 32 militares fallecidos como “combatientes”. “Cayeron tras una férrea resistencia en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos”, expresaron las autoridades de La Habana en el comunicado.El Ejecutivo de la isla precisó que los agentes actuaban en Venezuela en cumplimiento de misiones solicitadas por los órganos homólogos venezolanos.El canciller cubano, Bruno Rodríguez, insistió en que la presencia cubana respondía a acuerdos de cooperación civil, principalmente en salud y deporte, y que los colaboradores no participaban en actividades militares.(Con información de EFE)