+ SeguirSeguirEn español se pronuncia chukbol. Su nombre deriva de Tchouk (onomatopeya del sonido de la pelota cuando rebota en la red) y Ball (Pelota). Creado en los años 70 por el médico y deportólogo suizo Hermann Brandt, el Tchoukball es un deporte inclusivo y pacífico, con enfoque pedagógico que tiene la particularidad de evitar el contacto físico para disminuir el riesgo de lesiones, promoviendo la participación de todos (desde niños, jóvenes y adultos hasta personas de tercera edad y discapacitados), de forma dinámica. Es decir, fomenta la cooperación en lugar de la confrontación, y promueve el trabajo en equipo basado en el principio de “inclusión en la diversidad”. No es casual que la Unesco lo reconociera como “deporte para la paz y la fraternidad”.“Oro blanco”: el alimento perfecto para aumentar las defensas y mejorar la flora intestinalPreocupado por la creciente violencia en el deporte, su creador Hermann Brandt diseñó las reglas de un deporte que evita el contacto y el bloqueo de las acciones del adversario, desarrollando las habilidades o capacidades motoras de los diferentes jugadores. Para eso tomó elementos del handball (la pelota, la modalidad de pases, recepciones y lanzamientos); voleibol (hasta tres pases); el squash (rebote de pelota) y los combinó con principios que procuran no obstaculizar la posesión de la pelota y fomentan un juego agradable para todos.“Básicamente, tchoukball plantea disminuir el creciente índice de violencia en los deportes y la sociedad a través de un juego basado en habilidades fáciles de adquirir, como pasar, recibir y lanzar una pelota con la mano, sin ser molestado o bloqueado por el adversario. Desde un principio me entusiasmó la propuesta de un deporte con objetivos educativos, recreativos y hasta terapéuticos con pacientes de psicomotricidad, a quienes les mejoró el desarrollo psicocorporal”, explica Mauricio Irbauch, licenciado en Educación Física y Deportes, psicomotricista, psicólogo Social y difusor de la actividad en la ciudad de Buenos Aires.El deporte plantea disminuir el creciente índice de violencia en los deportes y la sociedadShutterstockLos orígenesLa historia es que el tchoukball llegó a Argentina desde Tramandaí, un municipio brasileño del estado de Rio Grande do Sul (Brasil), en 1986, cuando el Profesor argentino Jorge Mayer lo trajo al país. Luego continuaron con su difusión el profesor inglés John Andrews, amigo personal de Hermann Brandt (fallecido en 1972), el propio Mauricio Irbauch y el Profesor Miguel Ángel Pérez, fundador de la Asociación Tchoukball Argentino en Concordia, y promotor de este deporte en todo el país a través de capacitaciones, eventos y federaciones locales. A nivel internacional, actualmente hay más de 100 países jugándolo en distintos eventos en todos los continentes.Pérez cuenta que descubrió este deporte mientras participaba en un congreso en Foz de Iguazú, y desde entonces lo integró en la enseñanza escolar y extraescolar. Por estos días dicta cursos de formación para árbitros y entrenadores en todo el país, y desde 2014 se desempeña como DT de la selección femenina, participando en los mundiales Indoor y Beach como DT y también como árbitro (recientemente en el Mundial Beach Bali, 2025).Más de 100 países lo juegan en distintos eventos en todos los continentesShutterstock“Básicamente, el tchoukball se juega lanzando una pelota contra una red elástica y el objetivo es que al rebote caiga al suelo, fuera de un área de tres metros sin ser interceptado. El juego prioriza la actitud, el trabajo en equipo y el fair play sobre las habilidades atléticas. En indoor se juega 7 vs 7 y en beach, 5 vs 5”, resume Miguel Ángel Pérez, que también es Profesor Nacional de Educación Física y presidente de la Federación de Tchoukball Entrerriano.Para más datos, el reglamento cuenta de los siguientes ítems:Una cancha de piso liso (parquet, baldosa, césped, arena) de 27 × 16 metros o adaptada de playa (21 × 12 metros).Un cuadro de rebote en cada extremo, que consiste en una estructura de un metro cuadrado con una red tensada por sogas elásticas, donde rebota la pelota al ser lanzada.Los equipos pueden anotar en ambos lados del campo donde se ubican los cuadros de rebote, rodeados de una zona prohibida de tres metros de radio.El juego se inicia cuando un jugador, ubicado al lado del cuadro de rebote, realiza el saque hacia otro compañero ubicado en cualquier lugar de la cancha.Se pueden hacer hasta tres pases con la mano, y luego lanzar la pelota hacia el aparato de rebote.Ahí entra en juego el equipo defensor, quien tiene que tomar la pelota de aire antes de que caiga al piso, en cuyo caso otorga un punto al equipo atacante.Al recibir la pelota de aire de un rebote, el equipo defensor se transforma en atacante.En ningún caso se puede bloquear al jugador que intenta pasar, recibir o lanzar la pelota. El adversario solo tiene que tomar la pelota de aire en el rebote, para evitar el gol.Se prohíbe: caminar más de tres pasos con pelota en mano, retener la pelota más de 3 segundos y picar la pelota en el piso.Por lo pronto, el tchoukball se puede practicar en instituciones deportivas, clubes de barrio, escuelas, colegios o universidades, pero también en geriátricos, centros de rehabilitación y discapacidad.El juego prioriza la actitud, el trabajo en equipo y el fair play sobre las habilidades atléticasShutterstockEn Buenos Aires, Mauricio Irbauch suele programar encuentros en el Parque Las Heras y en los espacios deportivos ubicados en la zona de la avenida Del Libertador y Austria. También ofrece clases demostrativas gratuitas a instituciones, docentes o particulares que lo solicitan, tanto en lugares públicos o privados.Además, se trata de un deporte que puede practicarse en cualquier espacio cerrado o abierto y en todo tipo de piso o terreno. Entre Ríos cuenta con múltiples sedes activas en Concordia, Chajarí, Federal, Villaguay y Mocoretá en la provincia de Corrientes. En Buenos Aires su desarrollo aún es incipiente, pero algunos profesores de educación física ya comenzaron a darlo en las escuelas y existe potencial para el crecimiento de la disciplina. “Se ha donado material en algunas escuelas locales y se han vendido cuadros de rebote a las provincias de La Pampa, Chubut, Chaco, Santa Fe, San Juan, Santiago del Estero y Buenos Aires”, suma por su parte Miguel Ángel Pérez.El único requisito para practicar tchoukball es tener deseo de aprender un deporte diferente, con muchos beneficios ya que al igual que otras actividades aeróbicas, mejora la resistencia, velocidad, coordinación, dinámica general y precisión, fomentando el trabajo en equipo, la cooperación y el respeto en contextos de integración social.“El sueño, quizá irrealizable, sería llevar el tchoukball, un “deporte por la paz y no violencia”, a zonas en conflicto y guerra como Israel-Palestina o Rusia-Ucrania, para demostrar que a través del deporte puede fomentarse un clima pacífico entre las partes que se destruyen y comenzar a re-construir su vida”, concluye Irbauch.Por Alejandro RapettiBienestarConforme aOtras noticias de Bienestar”Hoy el deseo es cruel”. 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