Justo Bermúdez, el mejor del pato: “Es un deporte muy amateur, pero que cuesta mucha plata”

+ SeguirSeguirDesde hace rato Justo Bermúdez está en la cúspide del pato, el deporte nacional. Se mantiene a lo largo del tiempo, como lo garantiza el tercer premio Olimpia de Plata consecutivo, que recibió a fines de diciembre. A la estatuilla de 2025 se suman las de 2024, 2023 y 2018. Y a los 33 años, con más temporadas por venir, forma parte de la galería de los grandes pateros.“Empece a jugar cuando estaba por cumplir 15 años, en novicios, en el 2008. Vengo de una familia de pateros. Mi viejo jugó muy poco, uno o dos años, nomás. Mi tío por parte de mamá jugó un poco más. Mi abuelo materno era muy fanático del pato, y mis hermanos también. El del medio jugó dos años; el más grande, no. El que más le metió y le mete soy yo, el más chico, pero ellos me ayudan mucho”, detalló el integrante de El Siasgo y tricampeón del Argentino Abierto (2023, 2024 y 2025), el principal torneo de la temporada alta.El Olimpia de Plata de 2025 fue el tercero sucesivo y el cuarto en general para Bermúdez, el mejor patero de los últimos años.Manuel CortinaComenzó como muchos, al costado de los partidos entre los mayores. “Desde muy chiquito, cuando los grandes jugaban yo andaba afuera con un petiso, y cada vez que terminaba un tiempo y podía, me metía solo a la cancha para practicar. Y si faltaba alguno, me invitaban. Así fue un poco mi historia”, sonrió. Era lógico que así fuera: en su pueblo no tenía muchas alternativas a la hora de la recreación y el esparcimiento. “Villanueva, partido de General Paz-Ranchos, es un pueblo muy chiquito. Tiene entre 800 y 1000 habitantes y no hay muchos deportes para hacer. Contamos con un club de fútbol muy chiquito, que ni siquiera tiene cancha de once. Hay una de pádel y está la de pato, pegadita al pueblo. Acá todos andan a caballo es común que cuando aparece alguien con ganas practique pato. Es un deporte muy amateur, pero que cuesta mucha plata. Al ir uno progresando y tener que profesionalizarse en la preparación y la organización, se complica”, describió.–¿Siempre jugaste en El Siasgo?–He jugado con la camiseta de Chascomús y para algún otro lado, porque me han invitado. Me convencían y jugaba con algún conocido o amigo. Me gustaba jugar y le metía. Pero siempre lo hice acá, en El Siasgo.Justo ejecuta un penal en la definición de hace un mes en la Catedral del polo, un deporte que él practica y afín al suyo, pero al que considera muy distinto.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿En la posición de 4?–Sí, siempre. De novicio era 4 y después, cuando jugué con alguno del pueblo que tenía más handicap que yo, me quedé ahí.–¿Los equipos son armados por familia o de amistad, como se daba en el polo hasta la irrupción del profesionalismo, o según ventaja o conveniencia?–Se mantiene bastante aquello. Sobre todo en los torneos de baja ventaja. Ya en los de alta te diría que están armándose un poco por conveniencia. Se trata de armar buenos equipos, considerando lo que se gasta y para poder competir bien, ¿no? De todas maneras, nadie asegura que así vaya a ganar ni a andar bien. Pero bueno, buscamos la forma.El pato tiene mucho de familia; parientes y amigos se apiñan en el festejo de la tercera coronación en fila de El Siasgo, siempre frente a San Patricio.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿Cómo es tu caso en El Siasgo?–Yo juego con Martín Lemme, al que –la verdad– no había tratado mucho. Lo hice nada más que en los fines de semana en el pato, charlando y tomando algo. Se dio que Fede Ferrari era amigo de él y ya habían jugado juntos. Yo no tenía mucha onda con el loco y nos conocimos en estos tres años en que jugamos juntos. Y el cuarteto se completa con Facu Novoa. A él lo elegí yo. Viajamos afuera a laburar en polo, charlamos sobre la posibilidad de jugar juntos y le metimos.–¿Qué hacés en el polo?–Soy petisero. Laburo en el campo con mi viejo y mis hermanos, en Villanueva, y cuando puedo, meto algún viaje, de no mucho tiempo.–¿Con algún jugador o alguna organización en particular?–No. Voy viendo… Nada fijo.–¿Nunca se te dio por cambiar, dejar el pato por el polo?–No. El polo es totalmente distinto. He practicado polo, pero no lo he jugado. Tengo muchas ganas de jugarlo por el tema de negocios de caballos. Es divertido. Pero si no se nace con cierta habilidad, se complica un poco pegarle a la bocha. En cuanto a la equitación, en el pato estamos bien; en cambio, para pegarle a la bocha se necesita mucha práctica, ¿viste?En plena defensa, intentando bloquear un tiro de San Patricio en la final del Argentino; Bermúdez es el último hombre de El Siasgo.Tadeo Bourbon – LA NACION–Como tricampeón argentino, ¿El Siasgo está marcando una época?–Sí, la verdad es que sí. A lo mejor no lo notamos porque pasó muy rápido, pero cuando estamos cuidando los caballos para jugar y decimos «¿qué hacemos este año? ¿Le metemos de vuelta?», pensamos y decimos «sí». Y mucha gente con la que hablamos nos dice que marcamos una época, sobre todo, la gente más grande. Nosotros rompimos una racha de muchos años de no ganar el Abierto; la última vez había sido en 2008. Y ganar tres abiertos seguidos es importante. Dice algo, ¿no?–¿Es muy difícil montarse?–Sí, hoy en día, sí. Está muy difícil. Yo recibo una mano grande del polista Guille Terrera, que en estos años me ayudó mucho con caballos. Durante el año hay que dedicarse a conseguir caballos, meterle mucha práctica y jugar torneos en marzo y abril, cuando empieza la temporada de baja, y entonces, ir seleccionando.–¿La caballada marca la diferencia entre un equipo y otro?–Sí, la caballada hace la diferencia. Creo que si uno juega 100% bien montado, es un 50% lo del jugador y un 50% lo del caballo. Y desmontado, influye un 40 o 30%, teniendo un día brillante. Es mucha diferencia. Tené en cuenta que los caballos son tus piernas, digamos.La formación de El Siasgo escucha el himno nacional antes de la definición en Palermo, a mediados de diciembre: Bermúdez, Novoa, Lemma y Ferrari.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿Usan muchos caballos por partido, como en el polo?–Sí, es muy similar. Para la temporada alta nosotros usamos 12 caballos, es decir que cuidamos 13 o 14, porque alguno va quedando en el camino. Y para la final llevamos ocho o nueve.–¿Y vas regulando según cómo se dan los partidos?–Claro. Tal cual.–¿Qué significó para el pato la vuelta a la cancha 1 de Palermo, donde se jugó la final del Argentino?–Me pareció un escenario muy lindo; nunca había jugado ahí. Hubo una revolución por tantos años de no jugar ahí y que nos tocara a nosotros volver a la cancha 1 después de tanto tiempo. Creo que fue muy bueno. Es un estadio tan grande que pareció que no había tanta gente el día de la final, pero fue muchísimo público, para lo que estamos acostumbrados nosotros, ¿no? La idea es que el deporte vaya difundiéndose y que el día de mañana se llenen las tribunas. En el 2025 hicimos un boom bastante grande en las redes sociales, fuimos a algún programa y demás.En las tribunas de la cancha 1 fueron mayoría los simpatizantes de El Siasgo durante la final del Argentino; en la inmensidad de esas tribunas parecieron pocos, pero hubo una buena cantidad.Tadeo Bourbon – LA NACION–En el 2024 hubo mucha gente en la final, jugada en la cancha 2.–Sí, también hubo mucha gente. Por ahí ahora hubo la misma cantidad o más, pero debido al tamaño de las tribunas de la 1, tan grandes, no se notó tanto.–Que la final tuviera una suerte de clásico, El Siasgo vs. San Patricio, debe de haber ayudado.–Sí. San patricio es un rival al que, si querés, podés llamarlo clásico, porque ya jugamos tres años la final. También nos enfrentamos en las finales de 2018 y 2019, cuando nos ganó.El tablero de la cancha principal del Campo Argentino de Polo, a la que el pato volvió en diciembre luego de 35 años; una experiencia que el ambiente desea sea asidua.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿A San Patricio lo considerás un rival especial?–No. A los chicos los conozco y tengo muy buena relación con ellos. De muy joven iba a Las Heras practicar con ellos y me quedaba una o dos semanas cuidando los caballos. Cuando uno recién empieza, o está en la edad del pavo, como la llaman, por ahí sí se le da por enojarse con alguno. Pero ahora lo tomo distinto: es un partido y cuando se termina, se termina, y vamos a tomar una cerveza o a charlar y listo. Así que no siento que haya una rivalidad.Justo Bermúdez habla del pato con el mismo sentimiento que vuelca en la cancha. “Somos apasionados de los caballos, ¿entendés?”, se enorgullece. Y destaca un sostén en su vida: Virgnia, su novia. “Me banca”, ríe pero diciéndolo de verdad, sin dejar de reconocer que recibe una gran mano para los caballos y una inestimable ayuda de su familia y su grupo de trabajo. Hay alguien más por ahí: su hija, Justina, que cumplió 4 años el 29 de diciembre.”Me banca”, destaca Justo sobre su novia, Virginia; el número 4 tiene respaldo también de sus familiares y equipo de trabajo.Tadeo Bourbon – LA NACION–Si alguien te pregunta por el pato, ¿qué dirías?–Resaltaría el aspecto familiar que lo caracteriza, la naturaleza y que no hay plata por medio. Nadie va a jugar al pato por un mango, ni el de más alto nivel ni aquel que recién comienza. Ninguno. El principal condimento es que al terminar un partido todos nos quedamos en una carpa, al lado de la cancha, para cambiarnos ahí y volver cada uno a su casa, con la movida de los caballos y el gasto que eso implica. Nosotros vamos un viernes y volvemos el domingo, y a la noche comemos un cordero entre todos en una carpa o en un tráiler. Es un deporte familiar, muy familiar. La gente puede ir a ver un partido y pasar un fin de semana.–Hablaste de profesionalismo, pero referido a la preparación y la dedicación.–Sí, en ese sentido, el pato está haciéndose profesional. Pero claro, muy a criterio propio. Acá no hay que rendirle cuentas a nadie, es muy personal eso. Y en ese sentido yo trato de ser lo más profesional posible en cuando a la preparación, mi cuerpo, la cuida de los caballos, al trabajo día a día… Todo.–En el polo profesional existe un patrón que contrata al jugador. En el pato no hay patrones. ¿Los habrá en un futuro?–Es muy difícil. Con el taco el patrón puede, en una de ésas, pegarle a bocha o divertirse un poco; en este juego, no sé si cualquiera puede tirarse a agarrar el pato o tiene ganas de aprender a los 40, 50 años a agarrar del piso una pelota. Es otra cosa, otro deporte, aunque tengas ciertas similitudes. Por esa razón no hay patrones. A lo mejor aparezca alguno al que lo interese jugar, que tenga ganas de poner plata, al que le cuiden los caballos, pero tendrían que ser más jóvenes.No cualquiera puede realizar lo que Bermúdez hace con destreza: levantar el pato a la carrera; el suyo es un deporte muy difícil de jugar, poco atractivo para patrones, a diferencia del polo.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿Cómo ves el futuro cercano del deporte?–Hay jugadores. El tema es que los cansa poner y poner plata. Es gente que labura, que va a jugar el fin de semana y el lunes tiene que volver al trabajo. Es un hobby caro, un deporte muy caro. Noté en las redes sociales, por el entusiasmo que vi, que hay interés en el pato, que ha crecido en muchos aspectos, pero para sacarlo definitivamente adelante necesitamos darle un empujón. Que nos ayuden desde arriba, de la Secretaría de Deportes de la Nación… Que nos den una mano para mejorar las canchas, poner una escuelita de pato en cada club para que la gente pueda practicarlo un poco más…–¿Está confirmado el equipo de El Siasgo para 2026?–Por lo general arreglamos eso más adelante. Yo creo que sí, que seguiremos juntos, por venir ganando. Puede pasar que uno diga “bueno, basta, quiero otra cosa”. Pero ganando es difícil tomar una decisión así. En 2025 no se nos hizo fácil, pero hoy creo que vamos a apostar por el mismo cuarteto. Ya veremos.Por tercer año seguido El Siasgo obtuvo el Campeonato Argentino Abierto; en este caso, le impidió la Triple Corona a San Patricio.Tadeo Bourbon – LA NACION–Con 33, años todavía sos joven.–Sí. Hay gente que con cuarenta y pico, cincuenta, sigue jugando. Ahora tengo que operarme. Estuve jugando con una rodilla destruida, tengo rotos menisco y ligamento. Así que estoy buscando fecha para operarme. Quiero hacerlo ahora para llegar a la temporada de alta. Creo que llego.Cuando El Siasgo acababa de ganarle a San Patricio la emocionante final del 83° Argentino Abierto en la cancha 1 de Palermo, Federico Ferrari, ‘Gringo’, advirtió la celebración de sus compañeros y corriendo desde los palenque de Libertador se sumó. Un hincha lo cargó sobre sus hombros y completó la ronda de los cuatro campeones, que andaban a los saltos y cantando en el medio de la cancha. “¡Cuidado, Justo! ¡No te caigas!”, le gritaba una hincha a Bermúdez, que no escuchaba. “Tranquila”, le respondieron, con un buen argumento: “Justo no se cae del caballo. ¿Te parece que va a caerse trepado a los hombros de alguien?”.Bermúdez ejecuta un saque inicial; fue el más destacado en la final del Argentino en Palermo.Tadeo Bourbon – LA NACIONNo se cae ni del caballo, de los hombros de un hincha y ni de la cúspide del pato. Alcanzar esa cima demanda esfuerzo, dedicación, billetera, apoyo de la familia. Pero mucho más cuesta mantenerse, como lo hace Justo Bermúdez, nuevamente el mejor patero del año.Por Juan de Dios Vera OcampoEntrevista Deportes LNPatoPremios OlimpiaConforme aEncontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.Ir a CanchallenaOtras noticias de Entrevista Deportes LNTiene 17 años. Sobrino de Pepe Sand y Camau Espínola, es discípulo de Crismanich y la gran esperanza del taekwondo argentino”¿Cómo que no está Messi?”. Néstor Lorenzo: Bilardo y Pekerman, Italia 90, el tercer ojo de Maradona y la ilusión de Colombia“Pensaba en pavadas, en quitarme la vida”. No jugó en Europa por no dejar a sus padres, fue campeón con Racing y lo atrapó la oscuridad, de la que pudo salir

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Justo Bermúdez, el mejor del pato: “Es un deporte muy amateur, pero que cuesta mucha plata”

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El que más le metió y le mete soy yo, el más chico, pero ellos me ayudan mucho”, detalló el integrante de El Siasgo y tricampeón del Argentino Abierto (2023, 2024 y 2025), el principal torneo de la temporada alta.El Olimpia de Plata de 2025 fue el tercero sucesivo y el cuarto en general para Bermúdez, el mejor patero de los últimos años.Manuel CortinaComenzó como muchos, al costado de los partidos entre los mayores. “Desde muy chiquito, cuando los grandes jugaban yo andaba afuera con un petiso, y cada vez que terminaba un tiempo y podía, me metía solo a la cancha para practicar. Y si faltaba alguno, me invitaban. Así fue un poco mi historia”, sonrió. Era lógico que así fuera: en su pueblo no tenía muchas alternativas a la hora de la recreación y el esparcimiento. “Villanueva, partido de General Paz-Ranchos, es un pueblo muy chiquito. Tiene entre 800 y 1000 habitantes y no hay muchos deportes para hacer. Contamos con un club de fútbol muy chiquito, que ni siquiera tiene cancha de once. Hay una de pádel y está la de pato, pegadita al pueblo. Acá todos andan a caballo es común que cuando aparece alguien con ganas practique pato. Es un deporte muy amateur, pero que cuesta mucha plata. Al ir uno progresando y tener que profesionalizarse en la preparación y la organización, se complica”, describió.–¿Siempre jugaste en El Siasgo?–He jugado con la camiseta de Chascomús y para algún otro lado, porque me han invitado. Me convencían y jugaba con algún conocido o amigo. Me gustaba jugar y le metía. Pero siempre lo hice acá, en El Siasgo.Justo ejecuta un penal en la definición de hace un mes en la Catedral del polo, un deporte que él practica y afín al suyo, pero al que considera muy distinto.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿En la posición de 4?–Sí, siempre. De novicio era 4 y después, cuando jugué con alguno del pueblo que tenía más handicap que yo, me quedé ahí.–¿Los equipos son armados por familia o de amistad, como se daba en el polo hasta la irrupción del profesionalismo, o según ventaja o conveniencia?–Se mantiene bastante aquello. Sobre todo en los torneos de baja ventaja. Ya en los de alta te diría que están armándose un poco por conveniencia. Se trata de armar buenos equipos, considerando lo que se gasta y para poder competir bien, ¿no? De todas maneras, nadie asegura que así vaya a ganar ni a andar bien. Pero bueno, buscamos la forma.El pato tiene mucho de familia; parientes y amigos se apiñan en el festejo de la tercera coronación en fila de El Siasgo, siempre frente a San Patricio.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿Cómo es tu caso en El Siasgo?–Yo juego con Martín Lemme, al que –la verdad– no había tratado mucho. Lo hice nada más que en los fines de semana en el pato, charlando y tomando algo. Se dio que Fede Ferrari era amigo de él y ya habían jugado juntos. Yo no tenía mucha onda con el loco y nos conocimos en estos tres años en que jugamos juntos. Y el cuarteto se completa con Facu Novoa. A él lo elegí yo. Viajamos afuera a laburar en polo, charlamos sobre la posibilidad de jugar juntos y le metimos.–¿Qué hacés en el polo?–Soy petisero. Laburo en el campo con mi viejo y mis hermanos, en Villanueva, y cuando puedo, meto algún viaje, de no mucho tiempo.–¿Con algún jugador o alguna organización en particular?–No. Voy viendo… Nada fijo.–¿Nunca se te dio por cambiar, dejar el pato por el polo?–No. El polo es totalmente distinto. He practicado polo, pero no lo he jugado. Tengo muchas ganas de jugarlo por el tema de negocios de caballos. Es divertido. Pero si no se nace con cierta habilidad, se complica un poco pegarle a la bocha. En cuanto a la equitación, en el pato estamos bien; en cambio, para pegarle a la bocha se necesita mucha práctica, ¿viste?En plena defensa, intentando bloquear un tiro de San Patricio en la final del Argentino; Bermúdez es el último hombre de El Siasgo.Tadeo Bourbon – LA NACION–Como tricampeón argentino, ¿El Siasgo está marcando una época?–Sí, la verdad es que sí. A lo mejor no lo notamos porque pasó muy rápido, pero cuando estamos cuidando los caballos para jugar y decimos «¿qué hacemos este año? ¿Le metemos de vuelta?», pensamos y decimos «sí». Y mucha gente con la que hablamos nos dice que marcamos una época, sobre todo, la gente más grande. Nosotros rompimos una racha de muchos años de no ganar el Abierto; la última vez había sido en 2008. Y ganar tres abiertos seguidos es importante. Dice algo, ¿no?–¿Es muy difícil montarse?–Sí, hoy en día, sí. Está muy difícil. Yo recibo una mano grande del polista Guille Terrera, que en estos años me ayudó mucho con caballos. Durante el año hay que dedicarse a conseguir caballos, meterle mucha práctica y jugar torneos en marzo y abril, cuando empieza la temporada de baja, y entonces, ir seleccionando.–¿La caballada marca la diferencia entre un equipo y otro?–Sí, la caballada hace la diferencia. Creo que si uno juega 100% bien montado, es un 50% lo del jugador y un 50% lo del caballo. Y desmontado, influye un 40 o 30%, teniendo un día brillante. Es mucha diferencia. Tené en cuenta que los caballos son tus piernas, digamos.La formación de El Siasgo escucha el himno nacional antes de la definición en Palermo, a mediados de diciembre: Bermúdez, Novoa, Lemma y Ferrari.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿Usan muchos caballos por partido, como en el polo?–Sí, es muy similar. Para la temporada alta nosotros usamos 12 caballos, es decir que cuidamos 13 o 14, porque alguno va quedando en el camino. Y para la final llevamos ocho o nueve.–¿Y vas regulando según cómo se dan los partidos?–Claro. Tal cual.–¿Qué significó para el pato la vuelta a la cancha 1 de Palermo, donde se jugó la final del Argentino?–Me pareció un escenario muy lindo; nunca había jugado ahí. Hubo una revolución por tantos años de no jugar ahí y que nos tocara a nosotros volver a la cancha 1 después de tanto tiempo. Creo que fue muy bueno. Es un estadio tan grande que pareció que no había tanta gente el día de la final, pero fue muchísimo público, para lo que estamos acostumbrados nosotros, ¿no? La idea es que el deporte vaya difundiéndose y que el día de mañana se llenen las tribunas. En el 2025 hicimos un boom bastante grande en las redes sociales, fuimos a algún programa y demás.En las tribunas de la cancha 1 fueron mayoría los simpatizantes de El Siasgo durante la final del Argentino; en la inmensidad de esas tribunas parecieron pocos, pero hubo una buena cantidad.Tadeo Bourbon – LA NACION–En el 2024 hubo mucha gente en la final, jugada en la cancha 2.–Sí, también hubo mucha gente. Por ahí ahora hubo la misma cantidad o más, pero debido al tamaño de las tribunas de la 1, tan grandes, no se notó tanto.–Que la final tuviera una suerte de clásico, El Siasgo vs. San Patricio, debe de haber ayudado.–Sí. San patricio es un rival al que, si querés, podés llamarlo clásico, porque ya jugamos tres años la final. También nos enfrentamos en las finales de 2018 y 2019, cuando nos ganó.El tablero de la cancha principal del Campo Argentino de Polo, a la que el pato volvió en diciembre luego de 35 años; una experiencia que el ambiente desea sea asidua.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿A San Patricio lo considerás un rival especial?–No. A los chicos los conozco y tengo muy buena relación con ellos. De muy joven iba a Las Heras practicar con ellos y me quedaba una o dos semanas cuidando los caballos. Cuando uno recién empieza, o está en la edad del pavo, como la llaman, por ahí sí se le da por enojarse con alguno. Pero ahora lo tomo distinto: es un partido y cuando se termina, se termina, y vamos a tomar una cerveza o a charlar y listo. Así que no siento que haya una rivalidad.Justo Bermúdez habla del pato con el mismo sentimiento que vuelca en la cancha. “Somos apasionados de los caballos, ¿entendés?”, se enorgullece. Y destaca un sostén en su vida: Virgnia, su novia. “Me banca”, ríe pero diciéndolo de verdad, sin dejar de reconocer que recibe una gran mano para los caballos y una inestimable ayuda de su familia y su grupo de trabajo. Hay alguien más por ahí: su hija, Justina, que cumplió 4 años el 29 de diciembre.”Me banca”, destaca Justo sobre su novia, Virginia; el número 4 tiene respaldo también de sus familiares y equipo de trabajo.Tadeo Bourbon – LA NACION–Si alguien te pregunta por el pato, ¿qué dirías?–Resaltaría el aspecto familiar que lo caracteriza, la naturaleza y que no hay plata por medio. Nadie va a jugar al pato por un mango, ni el de más alto nivel ni aquel que recién comienza. Ninguno. El principal condimento es que al terminar un partido todos nos quedamos en una carpa, al lado de la cancha, para cambiarnos ahí y volver cada uno a su casa, con la movida de los caballos y el gasto que eso implica. Nosotros vamos un viernes y volvemos el domingo, y a la noche comemos un cordero entre todos en una carpa o en un tráiler. Es un deporte familiar, muy familiar. La gente puede ir a ver un partido y pasar un fin de semana.–Hablaste de profesionalismo, pero referido a la preparación y la dedicación.–Sí, en ese sentido, el pato está haciéndose profesional. Pero claro, muy a criterio propio. Acá no hay que rendirle cuentas a nadie, es muy personal eso. Y en ese sentido yo trato de ser lo más profesional posible en cuando a la preparación, mi cuerpo, la cuida de los caballos, al trabajo día a día… Todo.–En el polo profesional existe un patrón que contrata al jugador. En el pato no hay patrones. ¿Los habrá en un futuro?–Es muy difícil. Con el taco el patrón puede, en una de ésas, pegarle a bocha o divertirse un poco; en este juego, no sé si cualquiera puede tirarse a agarrar el pato o tiene ganas de aprender a los 40, 50 años a agarrar del piso una pelota. Es otra cosa, otro deporte, aunque tengas ciertas similitudes. Por esa razón no hay patrones. A lo mejor aparezca alguno al que lo interese jugar, que tenga ganas de poner plata, al que le cuiden los caballos, pero tendrían que ser más jóvenes.No cualquiera puede realizar lo que Bermúdez hace con destreza: levantar el pato a la carrera; el suyo es un deporte muy difícil de jugar, poco atractivo para patrones, a diferencia del polo.Tadeo Bourbon – LA NACION–¿Cómo ves el futuro cercano del deporte?–Hay jugadores. El tema es que los cansa poner y poner plata. Es gente que labura, que va a jugar el fin de semana y el lunes tiene que volver al trabajo. Es un hobby caro, un deporte muy caro. Noté en las redes sociales, por el entusiasmo que vi, que hay interés en el pato, que ha crecido en muchos aspectos, pero para sacarlo definitivamente adelante necesitamos darle un empujón. Que nos ayuden desde arriba, de la Secretaría de Deportes de la Nación… Que nos den una mano para mejorar las canchas, poner una escuelita de pato en cada club para que la gente pueda practicarlo un poco más…–¿Está confirmado el equipo de El Siasgo para 2026?–Por lo general arreglamos eso más adelante. Yo creo que sí, que seguiremos juntos, por venir ganando. Puede pasar que uno diga “bueno, basta, quiero otra cosa”. Pero ganando es difícil tomar una decisión así. En 2025 no se nos hizo fácil, pero hoy creo que vamos a apostar por el mismo cuarteto. Ya veremos.Por tercer año seguido El Siasgo obtuvo el Campeonato Argentino Abierto; en este caso, le impidió la Triple Corona a San Patricio.Tadeo Bourbon – LA NACION–Con 33, años todavía sos joven.–Sí. Hay gente que con cuarenta y pico, cincuenta, sigue jugando. Ahora tengo que operarme. Estuve jugando con una rodilla destruida, tengo rotos menisco y ligamento. Así que estoy buscando fecha para operarme. Quiero hacerlo ahora para llegar a la temporada de alta. Creo que llego.Cuando El Siasgo acababa de ganarle a San Patricio la emocionante final del 83° Argentino Abierto en la cancha 1 de Palermo, Federico Ferrari, ‘Gringo’, advirtió la celebración de sus compañeros y corriendo desde los palenque de Libertador se sumó. Un hincha lo cargó sobre sus hombros y completó la ronda de los cuatro campeones, que andaban a los saltos y cantando en el medio de la cancha. “¡Cuidado, Justo! ¡No te caigas!”, le gritaba una hincha a Bermúdez, que no escuchaba. “Tranquila”, le respondieron, con un buen argumento: “Justo no se cae del caballo. ¿Te parece que va a caerse trepado a los hombros de alguien?”.Bermúdez ejecuta un saque inicial; fue el más destacado en la final del Argentino en Palermo.Tadeo Bourbon – LA NACIONNo se cae ni del caballo, de los hombros de un hincha y ni de la cúspide del pato. Alcanzar esa cima demanda esfuerzo, dedicación, billetera, apoyo de la familia. Pero mucho más cuesta mantenerse, como lo hace Justo Bermúdez, nuevamente el mejor patero del año.Por Juan de Dios Vera OcampoEntrevista Deportes LNPatoPremios OlimpiaConforme aEncontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.Ir a CanchallenaOtras noticias de Entrevista Deportes LNTiene 17 años. Sobrino de Pepe Sand y Camau Espínola, es discípulo de Crismanich y la gran esperanza del taekwondo argentino”¿Cómo que no está Messi?”. Néstor Lorenzo: Bilardo y Pekerman, Italia 90, el tercer ojo de Maradona y la ilusión de Colombia“Pensaba en pavadas, en quitarme la vida”. No jugó en Europa por no dejar a sus padres, fue campeón con Racing y lo atrapó la oscuridad, de la que pudo salir

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