+ SeguirSeguirLíbralos del mal (Keeper, Estados Unidos/2025). Dirección: Osgood ‘Oz’ Perkins. Guion: Nick Lepard. Fotografía: Jeremy Cox. Edición: Graham Fortin, Greg Ng. Elenco: Tatiana Maslany, Rossif Sutherland, Birkett Turton, Eden Weiss, Erin Boyes. Calificación: No disponible. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 99 minutos. Nuestra opinión: regular. Prolífico si los hay, Osgood ‘Oz’ Perkins ofrece un nuevo exponente en este camino de exploración del terror contemporáneo que ha emprendido hace algunos años. Con Longlegs, recuperó el espíritu de los 70 y el aire de docuficción de los relatos de asesinos seriales; con El mono, el terror splatter de los 80, cruzado con el humor paródico y algo de ese histrionismo mortuorio que parece llevar en los genes (recordemos que es el hijo de Anthony Perkins, adherido para siempre a la señora Bates y la impronta hitchcockiana de Psicosis). Esta vez, llegan los cuentos de hadas perversos y el bosque como epicentro de un mal atávico que toma la forma de sus representantes contemporáneos. Y como Perkins no interviene en los guiones, sino que parece abrir su caja de Pandora de formas visuales y encontrar la adecuada a cada historia, experimenta con cada estilo hasta el extremo, hasta ahogar incluso aquello que, de alguna forma, debería ser el espíritu de sus películas. Con guion del desconocido Nick Lepard, Líbralos del mal comienza con una pareja de enamorados y su arribo a una cabaña en las profundidades de un bosque en el norte del estado de Nueva York. Liz (la siempre rendidora Tatiana Maslany) es pintora, y su novio, Malcom (Rossif Sutherland), un médico tranquilo y afable. Recién instalados en la espléndida construcción de vidrio y madera, Malcolm se revela como el perfecto anfitrión, planeando una velada acogedora para el encuentro romántico y la intimidad asegurada. El único problema parece ser el primo Darren (Birkett Turton), una especie de holgazán inmaduro y desagradable que aparece con prepotencia y una novia trofeo para pavonearse ante la nueva huésped. Sorteado ese mal trago, Liz está dispuesta a dar crédito a la condición de “buen candidato” de Malcom y disfrutar de la naturaleza. Solo parecen perturbarla algunos ruidos extraños, una extraña sensación de incomodidad y sueños vívidos que combinan el efecto del vino y una exquisita torta de chocolate. Líbralos del malPero, bueno, no todo podía ser a pedir de boca. Malcom recibe una llamada de urgencia y debe ausentarse para acompañar a una paciente en la ciudad. Sola en el lugar, las pesadillas -reales e imaginarias- sacuden el inocente descanso de Liz. Hasta aquí, la premisa; después, el “secreto” que hace al cuerpo de una historia que tiene más de monstruos que de hadas. En ese sentido, el trabajo de cámara de Perkins en compañía de la lograda composición de Maslany hacen de ese primer tramo de la película un efectivo espiral de inquietud y creciente horror, que depende menos de lo que se muestra que de aquello que podemos imaginar. Ahora bien, el hecho que gran parte de la revelación llegue de manera frontal y discursiva, que lo sugerido se haga representación -con contornos visibles de la hechura humana- y que lo minimalista derive en un barroquismo excesivo, hace que el último acto de la película deje en evidencia sus falencias. Líbralos del malEl problema no es la exploración de la pareja y la exégesis de su dinámica tóxica en sintonía con la agenda contemporánea -el montaje de mujeres perturbadas al comienzo es el primer indicio-, sino que esa idea aparece expuesta de manera que pierde su brío con el correr de los minutos, se torna subrayada en el arribo a su destino, y consigue arrebatar el sentido del misterio al exponerlo en su mismísima confección. Perkins ha salido más airoso con Longlegs, en parte porque su singular estética se rendía a la falta de certezas. Aquí la lograda atmósfera -magnificada por la perturbadora banda sonora de Erdö Van Breemen- no alcanza para dar espesura a una historia que no altera su previsibilidad, no consigue más profundidad que la toxicidad declarada, y reduce a sus efectos especiales todo lo que podíamos haber imaginado tras los bellos sustos y la alambicada retribución final. Por Paula Vázquez PrietoEstrenos de CineCríticasTatiana MaslanyConforme aOtras noticias de Estrenos de CineRécord. De La odisea al Diablo viste a la moda: las seis películas que Anne Hathaway estrena en cines este añoQué clásicos se reestrenan. Del 19 al 25 de febrero vuelve la “Fiesta del Cine” con entradas a $4000: qué salas se adhieren “No podía creerlo”. La directora de El Agente Topo bucea en la presión por la maternidad a través de un caso sorprendente